Una mirada de Gaza desde Lima
La guerra entre Israel y Hamas ha
dejado de librarse solo entre soldados. En Gaza, la línea entre lo militar y lo
civil se ha vuelto invisible, borrada por misiles que caen sobre escuelas,
hospitales y viviendas. Lo que ocurre ya no es simplemente una ofensiva, sino
una tragedia humanitaria en expansión.
Desde que inició la guerra en
Gaza, las imágenes de destrucción se han viralizado en todo el mundo:
hospitales colapsados, escuelas convertidas en escombros y barrios enteros
borrados del mapa. Aunque el discurso oficial muchas veces se centra en la
lucha contra Hamas, los efectos colaterales sobre la población civil palestina
revelan un panorama más complejo, donde el derecho internacional humanitario
parece estar siendo vulnerado.
El conflicto entre Israel y Hamas
no es nuevo. Se desarrolla dentro de décadas de ocupación, bloqueos y
enfrentamientos esporádicos que han dejado a Gaza en una situación de crisis
humanitaria permanente. La franja, densamente poblada y con recursos limitados,
ha sido escenario de múltiples ofensivas militares. En la más reciente,
organizaciones internacionales han denunciado que el número de víctimas civiles
y la destrucción de infraestructura no tienen precedentes.
Aunque Israel argumenta que Hamas
se esconde entre la población civil, lo cual complica las operaciones
militares, el derecho humanitario sigue siendo claro: incluso en esos casos, se
deben tomar todas las precauciones posibles para proteger a los civiles. La
repetición de ataques en zonas no evacuadas, o sin previo aviso efectivo, ha
sido duramente cuestionada.
La guerra sin fin
Lo que sucede en Gaza va más allá
de un enfrentamiento entre dos fuerzas armadas. La evidencia acumulada de
ataques a infraestructura civil, el alto número de víctimas no combatientes y
la destrucción masiva de espacios vitales para la supervivencia humana delinean
un panorama alarmante. La comunidad internacional tiene el desafío de actuar no
solo frente a la dimensión militar del conflicto, sino frente a una crisis
humanitaria donde el respeto por el derecho internacional parece haberse
diluido en medio del fuego cruzado.
El especialista sobre temas de
políticas internacional, Theilhar Villegas, ante la pregunta: ¿Por qué la ONU y
otras organizaciones no han logrado detener los ataques masivos de Israel
contra la población palestina? nos comenta lo siguiente: “La mayoría de
organizaciones como la ONU y otras de tipo occidental, se basan en los
parámetros fijados fundamentalmente por Europa y EE. UU. que son principales
colaboradores de los israelíes, sionismo judío y del colonialismo que somete al
pueblo palestino, es evidente que con toda esa fuerza, poco o nada pueden hacer
las organizaciones frente al interés geopolítico, estratégico, económico que
tienen las grandes potencias sobre la realidad israelí – Palestina. Les
interesa mantener un foco de constante tensión y para eso, evidentemente, tienden
a distorsionar noticias, sino también cualquier decisión de esa índole que
pudiera afectar los intereses de Israel y, por lo tanto, los intereses
subalternos de ellos”.
Daños colaterales y los
efectos en la memoria colectiva en Lima
Tal ha sido la magnitud de los
ataques proveniente de Israel contra Palestina, que países Latinoamericanos como
Perú, lejanos al Medio Oriente, se han visto afectados desde un punto de vista
social, cultural y político. El impacto del conflicto contra la comunidad
palestina ha generado un gran impacto en ciudades como Lima y Cusco pues ha
generado muestras de solidaridad y empatía. Por ello, cada cierto tiempo
colectivos como Peruanos con Palestina, Movimiento Peruano de Solidaridad con
Palestina y ciertos grupos políticos realizan marchas y vigilias donde se unen distintos
grupos de personas apoyando el fin de la guerra.
El 20 de junio se realizó una marcha en apoyo a Palestina en la ciudad de Lima, donde cientos de manifestantes de organizaciones sociales y partidos políticos participaron en la protesta contra Israel y su acción desproporcionada contra el pueblo palestino. Estas acciones quedan para la historia pues se guardan en la memoria pública y generan diversas opiniones.
Y el 10 de junio se realizó un plantón frente a la embajada de Francia por un nutrido grupo que se autoconvocaron para exigir que Estados Unidos tome cartas en el asunto y acciones concretas para frenar la hambruna y los ataques que recibe Gaza por parte de Israel.
El evidente impacto de la destrucción de Gaza que deja en la memoria de la sociedad limeña, nos hace concluir que Gaza no es solo una palabra en las noticias. Es una tierra que respira, sufre y resiste, un pueblo donde cada vez más personas de distintas partes del mundo como Lima se sienten identificados, a pesar de la distancia. Donde miles y miles de limeños se unen a la cusa mundial de terminar esta terrible guerra. Esta crónica busca contar, principalmente, cómo nos afecta a países y ciudades lejanos este conflicto y cómo nos manifestamos a través de la opinión pública, marchas, vigilias y otras formas de manifestación.
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